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INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LOS BUENOS MODALES
Por: Lic. Patricia Zúñiga

 

 

          En cuanto a la educación de los buenos modales se deben ir formando desde que los niños están muy pequeños, pero si uno se preocupa por obtener solamente la forma exterior de la cortesía, meras palabras o frases como 'por favor', 'gracias', 'perdone' y otras, no es difícil formar el hábito, aun recurriendo al trato exigente y a los castigos. Pero va a carecer de todo valor, sino se acompaña con una actitud positiva.
Lo principal en estas expresiones convencionales del buen trato es que indiquen un deseo real de agradar al interlocutor y creen un clima de espontánea deferencia y amabilidad. Una vez que se haya inculcado tal actitud en la mente de un niño o adolescente, puede dejarse el resto a la naturaleza de la expresión. Ese sentimiento o actitud mental, siempre que sea auténtico, acompañará al niño toda su vida, asegurándole gratas relaciones sociales dondequiera que vaya.
Pero tal actitud mental no podrá arraigar en el niño mediante la mera repetición de palabras. Es cuestión, en cambio, de formación natural, y ésta se cultiva en terreno abonado por nuestra propia amabilidad y deferencia. Surgirá naturalmente de la experiencia vital real del niño, en virtud de la amabilidad y deferencia que le muestren los adultos que la rodean.
Si NOSOTROS nos portamos invariablemente corteses y atentos, tratando al niño y adolescente como PERSONA, con todo el respeto personal debido a un adulto, sería verdaderamente muy extraño que el niño no respondiera con igual cortesía.